Jordi Busqu� y Manel Soria



PONENCIA

A menudo encontramos en los medios de comunicaci�n las �ltimas
fotograf�as realizadas por alguno de los telescopios en �rbita en
torno a nuestro planeta. Son im�genes llenas de color y con formas
inimaginables por el mejor de los pintores, pero tambi�n dif�ciles de
interpretar por el profano. Casi siempre muestran peque�as regiones
del cielo, que nuestros ojos no pueden ver, que adem�s se presentan
aisladas, sin ninguna referencia que haga posible su comparaci�n con
objetos terrestres bien conocidos.

A medio camino entre la fotograf�a nocturna y la astrofotograf�a, la
disciplina del paisaje astron�mico pretende integrar en una misma
imagen objetos astron�micos y elementos presentes en la experiencia
cotidiana. De esta forma conseguiremos hacer comprensibles y
asimilables la gran variedad de elementos que habitan el cielo
nocturno, adem�s de transmitir la sensaci�n de asombro y maravilla que
nos invade al contemplar el cielo profusamente estrellado desde un
lugar alejado de las luces artificiales.